Nada es inocenteArtículo de opinión de Xavier Cantera
“Hasta la derecha reconoce que sin la educación, la sanidad, las pensiones, la dependencia y el apoyo a los parados esto sería un desastre”
Una opinión más
Xavier Cantera
Hace unos días, la Asociación Valenciana de Empresarios le propuso al Sr. Fabra que la iniciativa privada asumiera la gestión de los servicios públicos en Sanidad, Educación, Transporte y Servicios Sociales. Como decía el titular del Levante-EMV: “Recorte público, negocio privado”.
Hace ya tiempo, desde el 44 ó 45, que el capitalismo y sus corrientes neoliberales, conservadoras y de derecha que vienen de EEUU, impulsan las privatizaciones de los servicios públicos fundamentales del Estado del Bienestar, sobre todo el de educación. No únicamente para hacer de ella un negocio rentable sino, sobre todo, para poder adoctrinar desde su autoridad de propietarios de las instituciones educativas y, mediante idearios diseñados expresamente, consolidar la defensa del sistema a través de la prioridad de lo privado sobre lo público y la descalificación de la representación sindical y, por lo tanto, de la eliminación de la participación de los trabajadores en las decisiones económicas.
Se pretende el “desguace del Estado del Bienestar” con la misma intensidad y obsesión con la que se luchó para evitar, desde la Segunda Guerra Mundial, que pudieran fructificar en cualquier parte del mundo proyectos de gobiernos progresistas, igualitarios y libres. Sólo Europa se salvó, en parte, de ese dominio absoluto yanqui por la acción de la socialdemocracia, al imponerse las ventajas del Estado del Bienestar para compensar las injusticias del sistema y de sus guerras.
La evolución de la socialdemocracia que se impulsó en España desde la recuperación de la democracia, con la universalización del Estado del Bienestar, no podía durar mucho tiempo porque el prepotente “Tío Sam” y sus cuatreros no iban a permitir que en Europa se derrochara tanto dinero ofreciendo servicios universales y gratuitos pero, sobre todo, que se reconocieran derechos sociales para todos: dependientes, obreros, clases medias y currantes sin curro. Demasiada igualdad. Ellos no lo tienen y además son capaces, para recuperar su economía, de robar las materias primas de los países pobres o provocar guerras para vender las armas que producen sus amigos que, a su vez, financian las campañas electorales de aquellos candidatos obedientes a los lobbys. Como ellos tienen tantos millones de ciudadanos sin atención sanitaria, quieren que el dinero que nos prestan se gaste bien gastado y no en hacer a la gente más igual, libre y solidaria. Se trata de matar el progresismo, nazca donde nazca y florezca como florezca. Para ello, primero nos han prestado el dinero y ahora nos imponen su ley; primero desprestigian lo público y después lo quieren gestionar ellos.
Creo que hasta la creación de las “hipotecas basuras”, con las cuales han debilitado los bancos donde tenemos nuestros ahorros, las están utilizando para erradicar cualquier avance progresista de Europa y de Sudamérica en la dirección del Estado del Bienestar y si no mirad las exigencias que están imponiendo la alemana y el francés, representantes natos del capitalismo global aplaudiendo al PP por las reformas laborales, por desacreditar a los sindicatos, por privatizar los servicios públicos, imponer el copago metiendo miedo a la gente con perder lo que tienen en sus libretas de ahorros y con el paro.
Hasta la derecha reconoce que sin la educación, la sanidad, las pensiones, la dependencia y el apoyo a los parados esto sería un desastre. Europa no retira los servicios sociales, varios puntos del PIB por encima de nosotros (del 22 al 27%) pero nos quieren convencer de que son muy caros de mantener pero los empresarios los desean gestionar, por algo será. ¿Qué no tienen otros sectores de la economía para trabajar? No los quieren sólo por el dinero, sino, sobre todo, para reducir los derechos y el “empoderamiento” de las clases medias, de los trabajadores, de los parados y de los pobres que, sin ser radicales como nos califican, sabemos luchar por la defensa de los derechos como lo han demostrado los jóvenes en el 15-M, en la “Primavera valenciana” y los no tan jóvenes con las manifestaciones semanales y con la huelga del 29 de marzo.
Comentarios de nuestros usuarios a esta noticia
Te veo muy demagogo Xavier, esto que has escrito se parece más a un panfleto que a cualquier cosa escrita desde la razón y la reflexión, vamos cálmate, las octavillas de los setenta ya no venden, los cuatreros y secuaces del Tio Sam hoy son los mercados, y los mercados también están compuestos por fondos de pensiones de los sindicatos europeos o por fondos soberanos de paises progresistas.
Tu lo has dicho sin enterarte, nuestra independencia depende de nuestro endeudamiento, cuanto más debamos seremos menos independientes, pero eso no vende de cara a la huelga general, y se trata de eso , ¿no?.
Muy buen artículo. La derecha quiere dominar y tener bajo su control absolutamente todo. Verte en su poder y bajo su mando les engrandece.
Así no tenemos derecho a unos servicios públicos, convertidos y dominados por la privada y el "buen corazón" de cuatro...estamos en todos los campos privados de todo derecho y bajo su control.
Lo que me preocupa es las personas que se dejan guiar por ellos cuando les están robando la libertad , la oportunidad de desarrollo profesional y una mediana calidad de vida.
La clase media siempre pierde, los de abajo ya lo están y los de arriba se crecen pisando a los demás... porque en el fondo son unos cobardes,acomplejados y mentirosos ¿Pero no os dais cuenta?
Sr. Cantera, parece olvidar algunos principios fundamentales de economía:
-Es el sector privado el que mantiene al público: el Estado no va sacando el dinero de una chistera, lo recauda del sector privado para financiar al público. Si el sector privado se resiente, ¿cómo no se va a resentir el público? En otras palabras, el sector privado tiene que mantener al sector público y a sí mismo. Para mí, eso sí que es tremendamente INJUSTO. Y no hablemos ya de la vidorra que se pegan algunos funcionarios, sobre todo de la Administración. Porque encima yo, que con mis impuestos les pago su sueldo, tengo que perder horas de trabajo y sueldo para que me den servicio porque a lo mejor los señoritos no trabajan por las tardes.
-Recordemos también, que la educación y la sanidad, por muy públicas que sean, NO SON GRATUITAS. Los médicos, enfermeras, profesores... cobran un sueldo pagado con nuestros impuestos, el material médico y escolar se paga con nuestros impuestos, y un largo etcétera. Así que de GRATUITA, nada. Bueno, para algunos sí, como muchos gitanos (qué coño muchos, casi todos) que se declaran insolventes llevando un Mercedes último modelo y encima sus hijas van a la farmacia con la tarjeta de pensionista para sacar los medicamentos gratis, o por ejemplo aunque sus hijos ni aparezcan en el colegio durante semanas sí que saben ir al comedor a por su ración de menú diario.
EMPECEMOS A DECIR LAS COSAS CLARAS POR FAVOR.
Estoy con "viejo". Pura demagogia barata y pasada. Siempre intentando engañar mezclando dos cosas diferentes. Una cosa es la titularidad de un servicio: puede ser público, universal y gratuito; o puede ser privado (para el que se lo paga). Y otra cosa diferente es la gestión de ese servicio: puede realizarlo directamente la adm pública o pude concesionarlo a una empresa. Por ejemplo, las calles de Alzira las limpia una empresa privada, pero las calles y su limpieza sigue siendo pública universal y gratuita. El Hospital lo gestiona una empresa privada, pero el Hospital y la asistencia sanitaria sigue siendo pública, universal y gratuita.
Son dos modelos diferentes, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes, y los dos intentan mantener unos servicios públicos para el ciudadano, esto es, un estado del bienestar.
Ahora bien, lo fácil es vociferar "privatizan, servicios solo para los ricos". Pero a la gente ya no se le engaña con miedo. Ya no os resulta.
Templario, ningún servicio, privado o público, es gratuito. O para que sea gratuito para algunos otros tienen que pagar.
Para tener unos servicios públicos de calidad, hay que potenciar el sector privado, que es el que contribuye al ente público para financiarse. Si las cosas van mal, no hay más remedio que privatizar para aportar más dinero a las arcas públicas, aunque sea de forma temporal hasta que la situación mejore.
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