La Pascua “autrement” (de otro modo). Senegal (África)“Es frecuente que se vivan ayunos extremados y momentos fuertes de oración”
En África todo es de otro modo, todo tiene más sabor, más colorido, más calor, eso de que es el continente “pobre” es para aquellos que no han visto sus paisajes, que no han oído su tam-tam, que no han entrado en el corazón del hombre y la mujer africano para llegar a entender que, aunque no tenga nada, se tiene a sí mismo y tiene el corazón lleno de nombres… todos los que pasan por sus vidas… todos se quedan.
Senegal, el país de la “teranga”, de la “acogida”, favorecida por la situación geográfica que posibilita la entrada en el África francófona, acaba de cumplir los 50 años de la independencia de Francia, país por el que fue colonizada y a través del que conoció el cristianismo, aunque dicen que el mismo S. Francisco Javier, pisó Joal-Fadiouth, pequeña isla, cerca de la ciudad de Mbour, en la que encontramos un 95% de cristianos.
Y es curioso. En medio de una mayoría musulmana, prácticamente un 90%, nos encontramos con una minoría cristiana, comprometida, apasionada, viva, que vibra y celebra su fe… como no sueña la vieja Europa. Esa es la fe naciente senegalesa, donde prácticamente lo que encontramos son cristianos de segunda y tercera generación. La fe cristiana como en toda la Iglesia que vive su momento más importante en el Triduo Pascual, y que en Senegal se suele celebrar tras una cuaresma intensa, a menudo demasiado rígida, sobre todo si de nuevo comparamos con los parámetros que normalmente tenemos de modelo. Es frecuente que se vivan ayunos extremados, momentos fuertes de oración, tanto personal como a nivel de las comunidades cristianas que buscarán momentos especiales para encontrarse y de manera especial los viacrucis de cada viernes, que en ocasiones serán multitudinarios, al igual que lo habrá sido el miércoles de ceniza.
Con toda esta preparación previa y en medio de una semana de trabajo, la Iglesia senegalesa se adentra en el triduo Pascual. A menudo en los colegios cristianos se pide permiso para no tener clase el Viernes Santo, y si hay suerte, también se consigue el Jueves.
La Celebración de la Cena del Señor es la Eucaristía por excelencia, donde el Africano se vestirá bien, y vivirá junto con su comunidad cristiana (la parroquia), el misterio de Jesucristo que se queda en el Pan y en el Vino, pero no será éste el día más importante. Si en Europa, el Jueves es central, en el Senegal… vamos subiendo en “solemnidad” a medida que vamos acercándonos al Domingo. No obstante, la hora santa, el acompañar a Jesús Sacramentado en los pequeños altares improvisados de las parroquias entre tules y flores -de plástico en la mayoría de los casos-, con cantos que invitan a la oración, son prácticas que también en estos ambientes encontramos.
El Viernes, es el día que más llama la atención en la vivencia senegalesa; día de ayuno, para algunos, total, se conmemorará la muerte del Señor. La ausencia de la imaginería a la que estamos acostumbrados, es casi total. A ellos les escandalizan nuestras imágenes sangrientas, no les dicen casi nada… por el contrario, a lo largo de la mañana, o incluso antes de la celebración del oficio vespertino, se rezará el viacrucis, largo, meditado, sin prisa, y es muy frecuente los desvanecimientos de aquellos que por el calor, el cansancio, y el no ingerir ningún tipo de alimento desde el día anterior, y en casos extremos ni agua, hace que no puedan resistir las celebraciones largas, pues entre cantos, tiempos de silencio etc…, podemos hablar de 3 o 4 horas. Las catequesis, desde hace tiempo, intenta subrayar que el ayuno cristiano no es como el musulmán, que se puede y se debe hacer una comida, pero la influencia musulmana es muy fuerte en este sentido. Es típico como comida el ngalax, una especie de dulce viscoso hecho con cacahuete, que se suele preparar ese día y que se empezará a comer al día siguiente sábado para preparar la Pascua. Después de los oficios, las mujeres cristianas se dedicarán a prepararlo y después lo compartirán con todos los vecinos musulmanes del barrio o del poblado. Así se vivirá el sábado, con la continuación de la elaboración del ngalax y la preparación de la cena de pascua, puesto que toda la cocina senegalesa requiere mucha elaboración, las mujeres deberán dedicar gran tiempo a ello.
Y por fin, la gran celebración, la noche pascual. No habrá un cristiano que deje de participar esta noche en la Vigilia, algunos caminarán hasta 20 Kms para acercarse al lugar de la celebración, toda la tarde caminando y hasta el alba o medio día del domingo para la vuelta, será la noche del Aleluya. De nuevo sin prisas… no hay otra cosa que hacer, no hay tiempo, ni reloj, es el momento del cristiano, porque es el momento del Señor resucitado. La Vigilia también durará entre 3 y 4 horas y será en lenguas nativas o en francés, dependiendo de la zona en la que se celebre. Hay que irse pronto para encontrar un sitio, sino te toca quedarte de pie. Se leerán lecturas intercaladas con cantos, con instrumentos propios del país. Hoy si estarán todos con sus mejores galas. Hasta el más pobre, tendrá un paño nuevo que estrenar. Es la Pascua. Es la explosión del júbilo y la alegría como en pocos sitios encontramos. Y como ya están entrando las nuevas tecnología… al final se oye una música de pitidos… sí… todos los móviles (que han llegado sin pasar por el teléfono fijo), empiezan a emitir y recibir el mismo mensaje: “Il est vraiment ressuscité. Alléluia. Alleluia”. Verdaderamente ha resucitado. Aleluya. Aleluya.
Buendi
Instituto de las Hijas de Cristo Rey
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