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Sábado, 11 de julio de 2020 Edición diaria nº 4.845 Año: 14 Noticias: 36.567 Fotografías: 96.288 Comentarios de usuarios: 111.948
EL SEIS DOBLE
viernes, 12 de febrero de 2010
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Incendio del Cinema Reyno, 25 de noviembre de 1971
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 Estampas y recuerdos de Alzira (86)
El edificio Reyno, el cine y sus incendios

El pilotaje del edificio, de 20 y 22 metros de profundidad, lo llevó a cabo una máquina de una firma belga que llegó especialmente a Alzira

 

Todos los seres buscan un lugar donde guarecerse y descansar de la vida activa. Las fieras se alojan en las cavernas naturales, algunos mamíferos labran en la tierra sus guaridas, los pájaros constru­yen sus nidos; de todos ellos aprendió el hombre la necesidad de construir la casa. La casa sirve para alojarnos, proteger nuestro trabajo, comer y descansar. Una buena casa debe tener otros requisitos: aire, luz, solidez, comodidad, limpieza y espacio.

Alzira estaba circunscrita en tiempos lejanos a La Vila, que era una isla rodeada por el río Júcar. El tiempo la hizo crecer, expansionándose hacia el Este, formándose el Arrabal, llamado de San Agustín. Eran casas principalmente ocupadas por trabajadores, con una sola planta baja, por donde entraba el carro y la caballería que se albergaba en la cuadra, donde también había la correspondiente pallisa y un piso a lo máximo. En la era moderna ya fueron construyéndose fincas con tres o cuatro alturas, pero el boom de la construcción llegó en la década de los sesenta a los setenta y fueron constru­yéndose fincas para albergar a muchas familias; fincas que llegaban a las nueve alturas.

Allá por 1962, la inmobiliaria alcireña Mayvi, formada por Morell, Arbona y Vila, el último de la sociedad Miguel, José Vila y Bernardo Llopis, con el proyecto del arquitecto valenciano Vicente Figuerola Benavent (diseñador de la finca de hierro de Valencia) y el aparejador alcireño José Luis Enguix Mengual, presentaron al Ayuntamiento alcireño para su aprobación el diseño de lo que sería el edificio Mayvi. Edificio compuesto por 110 viviendas, plantas bajas y el entresuelo destinado a locales comerciales, también tenía sótanos para garaje y en medio del complejo una sala para proyecciones cinematográficas y una altura de trece plantas, que fue aprobado por la comisión permanente con fecha 7 de mayo de 1963, con el presupuesto de 42.204.819,90 pesetas.

Para este asombroso proyecto, la sociedad constructora había adquirido de los hermanos Ber­nardo y Enrique Peris, una finca agrícola plantada de naranjos en la partida del Alborxí, de doce hane­gadas, a la otra parte del brazo muerto del río Júcar al mismo lado del río Barxeta, frente al Gran Teatro, extensión que llegaba, para hacernos una idea hacia la mitad de la actual plaza del Reyno, más o menos donde tiene la parada el bus urbano municipal.

El pilotaje del edificio, de 20 y 22 metros de profundidad, lo llevó a cabo una máquina de una firma belga que llegó especialmente a Alzira. Una vez construida la primera planta y el local para el cine, la firma constructora puso en funcionamiento, un año antes de terminar la obra, la sala de proyecciones bajo el nombre de Cinema Reyno. Poco después, Miguel Vila propuso a los empresa­rios valencianos José María Andrés y Miguel Fenollosa, que regentaban la terraza Monterrey, en el campo de deportes Venecia, entrar en la sociedad Cinema Reyno.

 

Los incendios

Transcurrieron los años y la noche del 24 de noviembre de 1971, se proyectaba en la pantalla del Cinema Reyno, como era habitual, dos películas; una de terror, Pánico en el bosque y otra del oeste, La balada de Cable Hogue. La sesión finalizó sin que se detectara novedad alguna. Pero, a la mañana si­guiente, día 25, festividad de Santa Catalina, hacia las siete y media de la mañana, cundió la alarma entre los vecinos que ocupaban las viviendas en medio de las cuales se ubicaba el cine, ya que se observaba que desde el interior de la sala salían llamas, lo que hacía pensar que se había producido un incendio. Abelardo Oliver, Tabales, que poseía llave del local, penetró en el mismo y comprobó que la alarma era fundada; la espaciosa sala era una inmensa hoguera. En sólo unas horas quedó toda destruida y pasto de las llamas, convirtiendo en cenizas y destrucción lo que era un local acogedor para los amantes del séptimo arte.

Inmediatamente se movilizaron los cuerpos de bomberos de Alzira y Carcaixent y refuerzos que llegaron del parque de Valencia quienes, pese a la celeridad en desplazarse a nuestra ciudad, no pudieron hacer nada por evitar la destrucción del cine.

Afortunadamente no se produjeron daños personales, siendo de resaltar la valiosa colaboración de Abelardo Oliver, de cuatro vecinos del edificio, del policía municipal de tráfico Hilario Juárez y del cabo del mismo cuerpo, Justo Gallego, que fue de los primeros en entrar en el local con el riesgo que entrañaba, para prestar los primeros servicios de extinción y aviso a los vecinos.

Poco después llegarían las fuerzas de la Guardia Civil, con el capitán Pedro Sánchez Muñoz, los jefes del Cuerpo Nacional y Municipal de policía, José Francisco de Vega y Ramón López Burgos, respectivamente, y también el teniente alcalde Rafael Presencia Lliso y el concejal ponente de incen­dios, Manuel Ros.

Jamás se supieron los indicios que produjeron esta catástrofe, lo mismo que en el mes de agosto de 1976, en que nuevamente sufrió otro incendio el Cinema Reyno. Después de algunos años en que permaneció cerrada la sala sin que se restauraran los desperfectos, el empresario valenciano de cine y constructor, Bautista Soler se hizo cargo volviéndolo a poner en funcionamiento.

La foto que publicamos fue tomada por el que suscribe, cerca de las ocho de la mañana del 25 de noviembre de 1971, poco tiempo después de que fuese detectado el incendio en el Cinema Reyno de Alzira.

Alfonso Rovira, 21.11.1993


 

 

El Seis Doble no corrige los escritos que recibe. La reproducción de este texto es literal; fiel a las palabras, redacción, ortografía y sentido del autor/es.

Comentarios de nuestros usuarios a esta noticia

toni de alzira - 15/02/2010
Como siempre un buen articulo amigo Rovira, y a la vez me haces recordar mis años de juventut y de muchas de aquellas personas que por desgracia ya no existen asi es la vida.
Lo dicho me gustan estos articulos por lo comentado anteriormente, segui en esa línea amigo Rovira los alzireño/as, nos gustan.

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