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EL SEIS DOBLE
martes, 3 de mayo de 2011
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 Estampas y recuerdos de Alzira (117)
Del agua de Magnota a los nitratos

El pozo que suministra a Alzira agua potable, en el transcurso del tiempo ha sufrido mejoras, como la que fue inaugurada el 8 de Julio de 1964

 
 

http://www.elseisdoble.com/uploads/image/FOTOS%20FIJAS%20EN%20SECCIONES/Alfonso%20Rovira%20con%20c%C3%A1mara.jpgEl agua es uno de los elementos esenciales de la vida; para beber ha de ser potable y tiene esta connotación la que no deja sedimentos, que no corta el jabón y cuece bien las legumbres.

Dios envía el agua sobre la tierra en forma de lluvia y de nieve. Cae sobre las altas montañas y en las llanuras; se infiltra en el suelo y en forma de manantiales, arroyos y ríos que la llevan al mar y de este sube a las nubes en forma de vapor.

El abastecimiento de aguas nos viene a los alcireños, del Hort del inglés -James Macnaugthan Cuninghan- ingeniero de minas británico, que adquirió una finca en la partida del cementerio finalizando el año 1892. El aigua de Magnota, como aún denominan algunos alcireños mayores, era conducida desde el huerto de referencia hasta la población a través de la Pujada de Baltaro hasta la calle Hort dels Frares, que en aquella época llegaba hasta el carrer de la Rugla -Reyes Católicos-; de allí se distribuía por las calles principales y por el Pont de Sant Bernat a la Vila, barriada más poblada. En principio el agua de Magnota llegaba hasta unas fuentes públicas que eran lugares de aprovisionamiento de los vecinos de esta población, quienes con toda clase de enseres, principalmente cántaros, transportaban y llenaban los recipientes de sus casas, instalados a nivel del piso en las cocinas. Transcurridos los años, allá por 1924, fue cuando se instaló la red principal por las calles de la ciudad, terminando en una pequeña trapa metálica a la entrada de cada vivienda y a través de la instalación de una conducción de tubería de plomo llegaba hasta el tejado donde estaba ubicado el depósito, que principalmente era de arcilla cocida en los hornos de los alfareros alcireños de las calles de Capuchinos y de les Cantereries cercanas a la Alquenencia, paralelas a la calle de la Montaña. Tinajas de cuya muestra les ofrecemos la foto que acompañamos. También los había de uralita, pero estos comenzaron a existir en la era más moderna.

Para el consumo del agua que llegaba a estos depósitos se instalaba un mecanismo llamado grifo de aforo. Era de bronce, con un disco de cristal en el que se le abría un orificio suficiente para el paso del agua, según el caudal que había contratado el abonado. Pero llevaba aparejado el inconveniente de la posible obstrucción del paso del agua si se ponía por el medio un simple grano de arena. Este agua -también hay que decirlo- no se cloraba; contaban con que no existía la contaminación actual. Más tarde se ordenó, por las autoridades competentes, la conveniencia de purificar el agua con pequeñas dosis de cloro, bien en forma de gas o líquido.

En las tinajas instaladas a la intemperie surge la dificultad de que el cloro es un gas volátil y es de suponer que transcurridas doce horas desaparece. Es el fenómeno que los técnicos denominan disipación del cloro y por lo tanto no llega a potabilizarse el agua.

Otro problema que lleva consigo el suministro al depósito es el asentamiento en el fondo de la tinaja, los que arrastra la propia tubería, como pueden ser partículas de tierra por el asentamiento de las mismas en el pozo. Pero las más peligrosas son las que lleva el ambiente, como los posibles insectos -llámense avispas que buscando el agua construyen sus paneles en la misma vasija-o animales caseros que tienen acceso fácil a las tinajas, que muchas de ellas están a la intemperie encontrándose completamente destapadas.

La pregunta que algunos alcireños se formulan es que, ¿cómo es posible que transcurridos 70 años, -estos depósitos se instalaron en 1924- la administración en este tiempo no se haya planteado la erradicación de los aproximadamente 5.000 servicios que disponen de estos arcaicos recipientes que almacenan el agua para el consumo humano? El agua entra en los mismos y en caso de que el abonado no la consuma se pierde por el derramador al llenarse el habitáculo, aún  en esta época de escasez.

El pozo que suministra a Alzira de agua potable, en el transcurso del tiempo ha sufrido mejoras, como la que fue inaugurada el 8 de Julio de 1964, hace ahora 30 años. Había que dotar a la ciudad de un servicio más regular y más presión en el agua; para ello entre Omnium Ibérico y el Ayuntamiento se adquirió el compromiso de estar terminadas las obras, para el 30 de Junio de aquel año, entrando en vigor un nuevo depósito de 4000 metros cúbicos que sustituyó al anterior, de 800, reformándose toda la instalación de elevación, entrando en servicio un grupo que elevaba el agua a 5000 litros por minuto al nuevo depósito regulador, quedando toda la instalación automatizada. Con esta reforma se consiguió que toda la barriada de l’Alquerieta dispusiera de servicio de agua domiciliaria. Con esta mejora se consiguió también regular la presión en toda la población de nuevas conducciones, enlaces en instalaciones supletorias. Al acto de inauguración asistió el Director de Omnium Ibérico, Antonio Benet Tomás; el Jefe de las explotaciones de Alzira y Algemesí, Joaquín María Reig Feliu, quienes recibieron a una representación del ayuntamiento alcireño que presidía Bernardo Andrés Bono, mostrándoles todas las instalaciones.

Han transcurrido los años y el preciado líquido sigue llegando a nuestros hogares gracias a aquel pionero inglés que dotó a Alzira de tan importante menester; servicio que continúan sus sucesores prestando con la mayor diligencia. En Alzira, en la actualidad existen unos 15.000 abonados al servicio de agua; de ellos 5.000 tienen aforo.        

Alfonso Rovira 28.10.94



                          

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