A los políticos inservibles siempre les quedará la hinchada
Esa comitiva fiel que defendería a los gobernantes ineficaces aunque estos se convirtieran en asesinos en serie
En lo mejor de lo peor...
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La crisis sanitaria del COVID-19 va a traer consigo el hecho de que el panorama político actual pierda clientela. Cualquiera que sea mínimamente recto o intachable ve con claridad que quienes gestionan nuestros intereses, en términos generales, carecen de la capacidad de la previsión y actúan por impulsos y por improvisación. Con otro color político de Gobierno estaríamos jugando también a la ruleta rusa, no me cabe la menor duda.
Visto lo visto, los ciudadanos han tenido suficiente tiempo para avivar y ejercitar el entendimiento y esto va a suponer un duro revés a la caterva de políticos inservibles y ricos con los que nos ha tocado bailar desde hace muchas legislaturas. La crisis sanitaria ha sido como echarle un cubo de agua fría a alguien que está dormido y que, por necesidad, pega un brinco y espabila de inmediato.
A los políticos inservibles y adinerados siempre les va a quedar la hinchada, como diría un argentino, ese séquito de entusiasmados que van a defender con pasión el manual que les leen; esa comitiva fiel que defendería a los gobernantes ineficaces aunque estos se convirtieran en asesinos en serie. Me viene a la mente esa tierna estampa de patitos siguiendo a mama pata aunque ésta se metiera en las vías del tren en el momento de pasar un mercancías.
Los políticos seguirán a lo suyo, viendo gigantes donde hay sólo molinos de viento aunque, quizá, no saben que se les está acabando el chollo.
Pedales estáticos y aparatos para ejercitar las piernas
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Comentarios de nuestros usuarios a esta noticia
papel para WC.
Mascarillas y guantes. ¿ alcol en gel.
Un bidet.
Harina y levadura.
insevibles pero total total total.......
Más razón que un santo
Totalmente cierto y acertado.
Dijo José María García refiriéndose a la Conferencia Episcopal: "No me están quitando la fe, pero me están quitando la afición". Algo así me ha pasado con la política; no me quitan la ideología que pueda tener, pero, en mi caso, no me están quitado, ya me han quitado las ganas de votar.
Cuanta razón.
Pero advierto que los comentarios de aquí arriba son todos resignados. ¿Que tiene que pasar para salgamos todos, les quitemos a todos estos profesionales del engaño, de la mentira, a los mayores sinvergüenzas que genera esta sociedad de la que somos partícipes y actores principales?. Nosotros somos los grandes culpables de todo el entramado que estos "Judas" con carita de borrego degollado, se han montado para solucionarse sus vidas, aún a costa de la las nuestras. Encima los volvemos a bendecir cada vez que nos mandan a votar. Votar y callar. "MONIATOS". Eso es lo que nos diría mi Abuelo. Pero no porque fuese mi Abuelo, si no porque era una persona con mucho sentido común.
Ya está bien. Cuando todo esto termine, cuando nos permitan salir de casa. Cuando ya piensen que nos hemos creído que de verdad les importamos. Entonces es cuando les debemos de darles donde más les duele. No se como se tiene que hacer pero con el arma del sentido común se puede llegar muy lejos. Démosles donde más les duele, en sus carteras, en sus sueldos vitalicios, en sus preciados sillones. Mandemos "tot a la merda". Borrón y cuenta nueva. Cambiemos las reglas del juego.
Y después de esto más aún.
¿Alguien está dispuesto?...
Som tots uns Moniatos.
En cuanto a los monaguillos, pelotas, sanguangos y demás sucedáneos que defienden la gestión política del partido de turno, son una especie de babosas que merecen ser tratados de manera individual en el siguiente capítulo.
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