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EL SEIS DOBLE
miércoles, 5 de enero de 2011
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Ramón María del Valle-Inclán (1866 - 1936)
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 Hoy se cumplen 75 años de la muerte de Valle-Inclán (1866 - 1936)
Remembranza de Marino Baler

“Un autor que hizo de la ironía y del sarcasmo un arte”

 
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Marino Baler
 

Hoy se cumplen 75 años de la muerte de uno de los más grandes genios de la Literatura Española. No se trata de contar cosas de su faceta literaria, que casi todo el mundo sabe, sino de homenajear a la persona que pocos conocen.

Aunque parezca increíble, no es Cervantes el primer manco de las letras españolas. El autor del Quijote tenía el brazo inmovilizado a causa de una bala de arcabuz en la batalla de Lepanto, pero conservaba su brazo. El primer manco, como tal, es otro genio nacido más de tres siglos después. Me estoy refiriendo a Ramón José Simón Valle Peña, cuyo nombre cambió él mismo por el de Ramón María del Valle-Inclán.

Un autor que hizo de la ironía y del sarcasmo un arte cuya mordacidad no dejó indiferente a nadie. La pérdida de su brazo izquierdo es fruto de ello. Cierto día, en una de las acostumbradas tertulias que se daban en el Madrid de principios del siglo XX, Valle-Inclán, un polémico sin remedio, pidió un café con leche y una botella de agua y se sentó a la mesa, donde estaban el editor Ruiz Castillo, Jacinto Benavente, el cronista Manuel Bueno y el pintor Paco Sancha.

Se discutía sobre un tema de rabiosa actualidad, el duelo entre un joven aristócrata andaluz, López del Castillo y el caricaturista portugués Leal da Cámara, que noches atrás habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre el valor personal de lusos e hispanos. El tema del honor hace que Valle-Inclán se excite durante la conversación y su voz se destaque, como casi siempre, por encima de las demás. Manuel Bueno alza la suya: -¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse! Valle-Inclán, dolido, reprende: -No zea uzted majadero, que uzted no zabe una palabra de ezo (por cierto, Valle ceceaba). Manuel Bueno se levanta, da un paso atrás, toma su bastón con barra de hierro y amenaza con él a Valle-Inclán, que empuña una botella mientras le llama "¡Majadero! ¡Majadero!". Don Ramón agarró la botella por el cuello haciendo ademán de darle con ella a Manuel Bueno, que se ve obligado a defenderse, pero con tan mala fortuna que descargó el único bastonazo en la muñeca del escritor. Al día siguiente, la herida presentaba claros signos de haberse gangrenado, como consecuencia de una mala cura en una casa de socorro, por lo que los médicos determinan amputar el brazo. El problema fue que tal golpe hizo astillas el brazo y fue imposible curarlo convenientemente.

Aquí empieza la leyenda en torno a Valle-Inclán. Corrió la noticia de que, ya en la mesa de operaciones, se había negado a que le suministrasen cloroformo con el fin de conservar la conciencia en todo momento. "No proferí un grito, ni el más leve quejido... Recuerdo que, para ver yo la amputación, hubo necesidad de pelarme el lado izquierdo de la barba". He aquí una muestra clara de su portentosa ironía y sentido del humor. Valle siempre se reía de casi todo. Se publicó también que durante la intervención había pedido un puro habano y que él hacía volutas de humo que ascendían al techo del quirófano, mientras así disimulaba el terrible dolor que padecía. Verídico debió ser la amarga queja del escritor tras la operación: "¡Uf, como me duele el brazo!". Jacinto Benavente, allí presente le respondió: "¡Cá Ramón! Ese ya no te dolerá nunca más". Valle-Inclán no parece que en ningún momento de su vida lamentase su manquedad, ni que aquella desgracia influyese en su forma de ser y en sus obras. Acaso la excepción más dramática fuese aquella vez en que manifestó: -Solo he echado de menos el brazo perdido cuando murió mi pobre hija. Se moría y yo no podía abrazarla como hubiera deseado.

 
"No quiero zangre de éze...
la tiene llena de gerundioz" 
 

Valle-Inclán perdió el brazo a las puertas del siglo XX, una vez repuesto de la operación es verídico que acudió al café y que mantuvo un conciliador encuentro con Manuel Bueno Bengoechea, a quién le dijo Valle: -Mira, Bueno, lo pazado, pazado eztá. Aún me queda la mano derecha para eztrechar la tuya. Y no te preocupez que aún me queda el otro brazo que ez el de ezcribir.

Pero si hay algo que es particularmente conocido en este escritor, a nivel personal, es su gran enemistad con Echegaray. En enero de 1900, El Liberal convocó un concurso de cuentos literarios. Valle aspiraba al premio con su relato Satanás. El jurado, compuesto por Echegaray, Fernández Flórez y Valera concedió el primer premio a José Nogales y el segundo a Pardo Bazán. Poco después del fallo, Valera denunció que el mejor cuento era el de Valle y que el resultado había sido manipulado por Echegaray y Fernández Flórez. En 1902, la historia y los actores se volvieron a repetir. Esta vez el primer premio se declaró desierto por las presiones de Echegaray y a Valle le concedieron el segundo, dotado con 250 pesetas. Cuando quedaba herido en su orgullo, Valle-Inclán era terrible y en este caso declaró la guerra abiertamente a Echegaray.

En cierta ocasión cuentan que necesitando Valle una transfusión sanguínea fue informado por los médicos de que José Echegaray había acudido a donar sangre para salvar su vida. Valle respondió: "No quiero zangre de éze... la tiene llena de gerundioz".

Otra vez, estando en una de sus animadas tertulias, vio entrar al hijo de Echegaray y exclamó con intención: - ¡Eze don Jozé tiene la obzezión de la infidelidad conyugal! Todoz zuz dramaz zon autobiografíaz de marido burlado. Un joven que había cerca de él le interpeló: -Opine usted de la obra, pero no de la vida privada. -¿Y quién ez uzted para intervenir?, preguntó don Ramón. -El hijo de don José de Echegaray. -¿Eztá uzted zeguro?

En 1905, además, Valle encabeza la protesta contra el homenaje a Echegaray por la concesión del Premio Nobel de Literatura. Tanta era la enemistad con éste que cuando don Ramón María le enviaba una carta a un amigo, que casualmente vivía en una calle dedicada a su 'enemigo' no ponía en la dirección "Calle de José Echegaray", sino "Calle del viejo imbécil". Los carteros entendían la broma y, cómplices, igualmente llevaban la carta a su destino.

En otra ocasión, en el teatro Fontalba de Madrid, durante la representación de "El hijo del diablo", con Margarita Xirgú en el principal papel, Valle Inclán se levantó de su butaca en mitad de la ovación y gritó por tres veces: "¡Muy mal!". Un policía allí presente intentó parar los improperios y el tumulto formado. Valle se resistió y acabó detenido. Salió del teatro gritando una frase que ha quedado para la historia: "¡Arrezte a los que aplauden!".

Valle-Inclán era enormemente conocido por vivir en la miseria. Apenas le llegaba para pagarse un café, teniendo que ingeniárselas día tras día para conseguirlo (de hecho, cuando le fue ofrecido cierto cargo en el Ministerio de Cultura, Valle-Inclán se auto concedió una asignación diaria para suministrárselo). De lo único que no se desprendía nunca era de su fiel criado, el cual le protegía de los bofetones que trataban de propinarle de vez en cuando algún joven literato sobre quien Valle-Inclán había lanzado hirientes y mordaces comentarios sobre su obra (lo cual era normal, por otra parte, pues el genio tenía una mala leche que se las gastaba). Sobre su escaso dinero se cuenta la anécdota que el casero subió a casa de Valle-Inclán para cobrar el alquiler, escondiéndose el escritor en un armario. Pese a que el criado le indicó al casero que Valle-Inclán no se hallaba en la casa, el casero rebuscó y rebuscó hasta por fin encontrarle. Cuando lo hizo, el literato, lejos de mostrarse avergonzado, le espetó: -Ez uzted un grozero y un maleducado. Podría encontrarme aquí deznudo y uzted ha abierto la puerta zin tan ziquiera llamar.

Además, le encantaba dar la nota. Primo de Rivera prohibió cualquier referencia a los símbolos carlistas y, sólo por llevar la contraria, Valle-Inclán salió a la calle vestido con el uniforme carlista y portando una inmensa bandera. Cuando fue encerrado por esta acción, Valle-Inclán se dedicó a vociferar, desde los barrotes de la cárcel, a voz en grito, causando gran estupor de todos los transeúntes: "¡Ezpañolez! ¡zoy el rey Alfonzo XIII! ¡Primo me ha zecueztrado para obligarme a abdicar en él! ¡Liberaaadme!".

Ramón María del Valle-Inclán, simplemente un genio, irrepetible, único, la ironía personificada. Él. 

 
 

Enfrentamiento Valle-Inclán Vs Echegaray


 

 

 

Apuntes biográficos de su faceta literaria

 


 

                          
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Comentarios de nuestros usuarios a esta noticia

xacbert - 05/01/2011
Felicidades por el articulo. He disfrutado y reido mucho. Gracias.
PD ¿ Que tiene que ver Baler con Filipinas ?
C.F.B. - 05/01/2011
Benito, ni en sueños le llegaras a las suelas de los zapatos, literato.
Marino Baler - 05/01/2011
Xacbert, Baler era el pueblo filipino donde resistieron los conocidos como "Los últimos de Filipinas". Uno de los 50 cazadores (era el destacamento de soldados que allí estaban) era Salvador Santamaría, nacido en Alzira. Tiene una calle a su nombre.

C.F.B., como dijo el poeta: "Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción".
Desi - 05/01/2011
Curioso artículo, me ha gustado mucho, enhorabuena.
Pozita - 05/01/2011
Muy buen artículo, Marino.

Quiero dirigirme a C.F.B, que tanto que dice, bueno ( lo poco que escribe...) a ver si tienes un par y escribes un artículo como este, a la suela del zapato tú....
xacbert - 05/01/2011
Gracias por la información.

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